Bienvenida | El Korat | Siri Kira | Nuestros Korats | Gatitos | Expos | Fotos | Links | Visitas



La historia de Siri Kira

Siri Kira (Maravillosa Kira en Tailandés) no hubiera existido nunca de no ser por una gatita gris que un buen día apareció en nuestras vidas. Le pusimos Kira porqué era el nombre que teníamos pensado en caso de buscar compañera a nuestro gato Katu. Sin Kira nunca habríamos conocido a los Korat y aún menos nos hubiéramos planteado criar gatitos. A veces nos preguntamos si Kira no vino en parte para difundir este encanto de raza.



Oímos a Kira por primera vez el 30 de julio del 2000, pasada la medianoche, al buscar a Katu por la casa dónde pasamos las vacaciones en el Baix Empordà. Lo encontramos en el tejado, pero no estaba solo. Escuchamos un maullido dulce, como de cachorro, pero estaba tan oscuro que no veíamos nada. Katu había encontrado a Kira, una gatita de tres meses, y estaban jugando.



Le dimos pienso y la gatita vino corriendo a comer como si hiciera días que no lo hacía. Estaba tan delgada que sus orejas nos parecieron muy grandes. Se escabulló dentro de casa y se nos subió encima ronroneando. No se quería ir. Se nos rompió el corazón cuando la dejamos fuera, en la galería, para que volviera a su casa. Pero no volvió porqué ya estaba en ella.



La mañana siguiente, cuando abrimos la puerta, la gatita entró como un cohete a la cocina. Había dormido en una caja y esperaba pacientemente que volviéramos. Nos había adoptado a todos y aquella ya era su casa. Era dulce y afectuosa, vital, juguetona, bonita y encantadora. En definitva, se nos había vuelto imprescindible. Nunca habíamos conocido una gatita como ella.



En septiembre nos llevamos a Kira a Barcelona. Teníamos miedo que, acostumbrada a salir, no se adaptara a nuestro piso, pero no hubo ningún problema. Katu accedió a compartir su territorio y así pudimos seguir teniendo su amor incondicional. Cuando estábamos en casa, sobre todo por la tarde, siempre se dormía en nuestro regazo después de un movimiento de patas para acomodarse muy particular.



Desgraciadamente, Kira se puso enferma a finales de junio del 2001. Le diagnosticaron una Anemia Infecciosa Felina (FIA) provocada por el parásito haemobartonella. Después de casi dos meses de medicación y transfusiones de sangre, la pequeña Kira murió a las cuatro menos cuarto de la madrugada del 20 de agosto. Tenía sólo 16 meses. Nunca la olvidaremos.

El vacío que Kira dejó en nuestras vidas nos llevó a investigar de qué raza podía ser aquella gatita tan entrañable. Y fue así como llegamos a los Korat, una raza que hemos ido conociendo y amando gracias a personas como Donatella Mastrangelo y Camilla Baird. Ahora tenemos dos Korat en casa y con ellas el espíritu de Kira sigue con nosotros.


Agradecimientos | E-mail

Resolució mínima de 800x600 - Explorer 4
Copyright © 2002 korats.net.